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04 de julio, 2020 - 10:34hs - Actualizado 07 de julio, 2020 - 14:48hs

Covid-19: La sorprendente resistencia de África

Luanda - El número de casos positivos y muertes por Covid-19, relativamente bajo en los estados africanos, continúa contrastando con los pronósticos radicales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar del ligero aumento en las estadísticas continentales, en Junio pasado.

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Ciudadanos se protegen contra Covid-19

Foto: Pedro Parente

A diferencia del resto del mundo, que ya cuenta con más de 10 millones de infectados, según lo previsto por la OMS al comienzo de la pandemia, declarada el 11 de Marzo, África ha estado dando respuestas sorprendentes, frente a un virus silencioso y letal, que no elige razas, pueblos o etnias.

Contrariamente a lo que muchos implican, esta realidad no tiene nada que ver con el hecho de que el continente finalmente se está "salvando" de la pandemia que ha matado, desde Diciembre de 2019, a más de 517 mil personas en todo el mundo, 10 mil y 414 en África.

De hecho, el "continente de la cuna" ha podido liderar, por primera vez en su historia reciente, una lista intercontinental (10 mil y 414 muertes, de 421,862 casos), gracias a las medidas firmes y puntuales tomadas, desde Marzo último, por las autoridades sanitarias locales.

Por lo tanto, es innegable que el impacto "más leve" de la pandemia del nuevo milenio en el continente africano sorprende incluso a los epidemiólogos más autorizados de la OMS, que predijeron infecciones y muertes a gran escala en esta época del año.

Sin embargo, contrariamente a lo previsto, e incluso con toda la tecnología a su favor, Europa encabeza la lista, en negativo, con 197 y 991 muertes, de 2.709.250 (hasta el 2 de Julio).

Según los nuevos datos publicados, Estados Unidos y Canadá representan 137.102 muertes (2.817.838 casos), América Latina y el Caribe 119.171 muertes (2.665.100 casos), Asia 35.804 muertes (1.363.670 casos) y Oriente Medio 16.801 defunciones (782,654 casos).

África tiene un registro de 10,414 muertes (421,862 casos) y Oceanía 133 muertes (9,519 casos).

Una mirada atenta y desapasionada a estas cifras muestra, clara y evidentemente, que el continente africano (incluida Angola) logró eludir las teorías de la OMS, que estimó, solo para Angola, por ejemplo, al menos 10 mil casos de infección, entre Mayo y Junio.

Es un hecho que, a pesar del aumento en el número en algunas regiones del continente, en general, y en Angola, en particular, África sigue lejos de alcanzar las cifras recomendadas inicialmente.

En el caso de Angola, el país comienza a ingresar en la fase crítica de contaminación, estando cerca de la temida infección comunitaria, pero, aun así, logró resistir en los primeros 45 días de la temporada de “Cacimbo” (invierno), manteniendo el número de casos positivos más o menos estables y muertes.

Esto se debe a las firmes medidas del Gobierno, que cerró las fronteras del país el 27 de Marzo, reduciendo la probabilidad de importar casos masivos y eclipsando las previsiones de la Organización Mundial de la Salud.

Como en la mayoría de los países africanos, Angola decretó un Estado de Emergencia y llevó a toda su población a confinamiento obligatorio, con un fuerte control en las fronteras.

Este fue, en esencia, el principal activo de los Estados africanos que, con estas primeras medidas constitucionales de excepción, dieron una "bofetada sin mano" a todos aquellos que cuestionaron su capacidad de prevención y organización.

Los números no dejan dudas de que los países africanos fueron los mejores preparados para enfrentar la pandemia, conscientes de las grandes debilidades de sus sistemas de salud.

Los africanos aprovecharon las experiencias fallidas y de bajo peso de los países de Europa, Asia y América, particularmente Italia, España, Brasil y los Estados Unidos de América, los primeros en colapsar ante la virilidad del nuevo coronavirus, además de China.

Angola es un reflejo de esta visión asertiva y anticipada de los países africanos, frente a un problema global que, más que afecta a las economías, está diezmando miles de vidas.

El país tuvo solo dos casos positivos, detectados el 21 de Marzo de este año, cuando declaró un Estado de Emergencia (extendido tres veces), seguido de la situación de desastre público, en un momento en que varios estados europeos se mostraban reacios a confinar al pueblo.

Inicialmente, la población angoleña no entendía las razones del Gobierno y las necesidades hablaban más fuerte. Muchos incluso se rebelaron contra las medidas para contener la pandemia.

Sin embargo, incluso con la ocurrencia de algunas confrontaciones con las fuerzas del orden, y los excesos en ambos lados, con víctimas fatales, incluido, el objetivo se está cumpliendo, los cercos sanitarios permanecen allí donde son necesarias y la enfermedad está confinada la capital.

Aunque Luanda se encuentra en una situación epidemiológica "preocupante" y el coronavirus ha logrado penetrar en casi todos los municipios de la capital, los casos se limitan a solo dos de las 18 provincias del país (Luanda y Cuanza Norte).

Las medidas de las autoridades políticas y sanitarias, acompañadas por la innovadora cuarentena institucional (raramente utilizada en Europa y América), fueron de gran importancia para contener la proliferación de casos importados de Europa y proteger a los casi 30 millones de habitantes.

Según los datos actuales, hay una tendencia creciente en los casos de infección en Angola, que totalizó, hasta el 2 de Julio, un total de 315 infectados, 17 muertes, 97 pacientes recuperados y 201 activos.

Estas cifras son más expresivas que las alcanzadas en el período de Estado de Emergencia, que duró hasta el 26 de Mayo, pero, aun así, muy lejos de las predicciones de la OMS.

A pesar de esto, Angola no es segura, por lo que la población debe seguir cumpliendo estrictamente con las medidas de bioseguridad, so pena de "estropear" un trabajo que ya ha sido elogiado internacionalmente.

Con la reanudación gradual de la actividad económica, los riesgos de nuevas infecciones son cada vez más altos en Angola, razón por la cual algunos sectores de la sociedad ya están comenzando a sugerir una retirada ante la falta de definición adoptada por las autoridades.

Por cierto, el Presidente de la República, João Lourenço, ya ha declarado que, como otros países, Angola puede optar por esta decisión, si la sociedad es descuidada.

Sin embargo, a pesar de que las teorías que señalaban a los africanos como las peores víctimas de Covid-19 caen al suelo, a partir de Mayo, los expertos continúan prediciendo "lo peor" para África.

Sin embargo, el hecho es que el peligro permanece a la vista en todo el mundo, en un momento en que los países aparentemente "libres" de fuentes de contaminación, como China, Francia, Portugal y el resto de Europa, están comenzando a mostrar signos de retirarse y registrar nuevos casos.

El ojo crítico de estos especialistas no debe centrarse solo en África, porque África, incluso si no quiere ser aceptada, sigue siendo uno de los que mejor lucha contra el virus.

Los africanos reaccionan mejor que Estados Unidos, Brasil y Rusia, solo por nombrar algunos, todos estos "gigantes" en términos de población. Sin embargo, es importante ilustrar que África es el segundo continente más poblado del mundo, con 1.200 millones de habitantes, lo que, al principio, sería un factor desfavorable. En vista de estos datos, los líderes africanos deben tener mérito.

Sin embargo, es importante que los pueblos africanos, con menos recursos técnicos, tecnológicos y humanos, no se relajen en su estrategia de prevención, porque solo así permanecerán a la vanguardia en la lucha contra un virus que insiste en crecer.

Es imperativo que permanezcan permanentemente vigilantes, para no dar razones y apoyo a las tesis e intenciones radicales de aquellos que desean aprovechar la situación económicamente.

El continente tiene experiencia comprobada en el tratamiento de enfermedades infecciosas, como la tuberculosis y el marburgo, pero no es suficiente. Para contener el coronavirus y continuar manteniendo bajas las tasas de mortalidad, se necesita rigor y disciplina.

Los países africanos también necesitan aumentar el radio de prueba y mejorar las condiciones de vida de la población, especialmente en la periferia, donde, en general, faltan centros de higiene, agua, luz, saneamiento básico y salud.

Solo entonces, la "teoría de la conspiración" contra África permanecerá sin "piernas para caminar".

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