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La dura lucha por la paz

Angola  fue a última colonia portuguesa a tomarse independiente. Los angoleños lucharon durante 14 años contra el colonialismo portugueses. El 11 de Noviembre quedo marcado en la historia imborrable de Angola, pues fue en esta altura que los  angoleños conquistaron su independencia. El país vivió duros momentos de una guerra fratricida que duro hasta los primeros trimestre de 2002. La UNITA, cuyo líder murrio el 22 de Febrero del 2002, se torno en el mayor factor de degradación humana en Angola, llevando hambre y horror a millares de civiles por todo el país.

Agostinho Neto, el líder de la liberación en Angola

De los tres movimientos nacionalistas que luchaban por la liberación del país, el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), la Unión Nacional por la Liberación Total de Angola (UNITA), esta dirigida por Savimbi,  y la Frente Nacional de Liberación Angoleña (FNLA), solamente el primero fue considerado por la Organización de  Unidad Africanas (OUA), en noviembre de 1964,con capacidad para combatir el colonialismo portugueses y asumir el poder en el país, De hecho, la MPLA fue el primero y mas actuante movimiento  a ser organizado en Angola. Tanto que OUA reconoció la legitimidad del gobierno de Agostinho Neto, que declaro la independencia y asumir la presidencia del país.

Mismo así, LA FNLA y la UNITA iniciaron una sangrienta guerra contra el MPLA. Apoyados por algunos países africanos y por grades potencias mundiales, esos movimientos justificaban sus actitudes con el pretexto de estar a combatir la orientación socialista del MPLA.

 

Dictaduras y potencias unidas

La liberación de Angola del yugo colonialista portugués dio fuerzas a otros movimientos similares en el continente africano, como SWAPO, en Namibia y el ANC, en Sudáfrica. Ambos luchaban contra la dominación de los racistas sudafricanos. También despertó  la ira de Mobutu Sse Seko, de ex –Zaire.

De esta forma, fuerzas de Zaire y de la racista Sudáfrica invadíeron Angola inmediatamente, en apoyo al FNLA y la UNITA, respectivamente. Antes las amenazas, Agostinho Neto recurrió a la ayuda de Cuba, que auxilió con grandes contingentes de hombres y también con logística. Esto ocasionó, ya en 1976, la derrota de la FNLA, la retirada de Zaire y la desarticulación casi total de la UNITA.

Masacre de civiles inocentes como el de Colomboloca, en 1985, hacían parte del modo de acción de Savimbi

Países  como Irán, Francia, Arabia Saudita, Maruecos y después, nuevamente Zaire, se unieron para apoyar a la UNITA con soldados y logística. A ese grupo se juntó Sudáfrica, en 1979, con la elección de Pieter Botha para primer ministro. En 1981, con la ascensión de Ronald Reagan a lla presidencia de los Estados Unidos de America. Este dio su apoyo financiero y logístico a la UNITA, que estaba consolidada, a pesar del conocimiento internacional de la inconsistencia ideológica del mayoritismo de esa organización y de las frecuentes denuncias de violaciones de los derechos humanos que pesaban contra ella.

Con todo su poder, la UNITA llego a dominar casi dos tercios del territorio angoleño, aunque siempre había tenido dificultad en penetrar en las áreas más pobladas  y económicamente más desarrolladas del país.

 

Negociaciones

Agostinho Neto murio en 1979,  y fue sustituido  en el cargo por José Eduardo dos Santos. Las crecientes presiones que los Estados Unidos sufrían para condenar el régimen del apartheid en Sudáfrica, llevaron cada vez más al mundo a ver que una solución negociada para el conflicto era el único camino para acabar con su internacionalización.

En Diciembre de 1988, la isla del Gobernador, en New York, fue  palco del encuentro histórico entre los gobiernos de Sudáfrica, Angola y Cuba, bajo medicación de los EUA. La retirada de las tropas Sudáfrica y cubanas era el punto determinante del acuerdo, que también previa la negociación de paz entre gobiernos de Angola y la UNITA, y la definición, por parte de Sudáfrica de una fecha para la independencia de Namibia.

Gbadolite fue el primer acuerdo de paz a seguir tras varios intentos

En efecto, los soldados extranjeros se retiraron de Angola, obedeciendo un cronograma, y Namibia se tornó independiente, en Marzo de 1990. Este hecho es testigo de lla importancia que Angola tuvo en la liberación de Namibia y el derrumbe posterior del régimen del apartheid en Sudáfrica.

Tuvieron entonces inicio las negociaciones para resolver los conflictos internos, iniciándose con la Cumbre de Franceville, en el Gabón, en Octubre de 1988, seguida de la reunión de ocho jefes de estado africano, en Luanda. Esos encuentros crearon condiciones para la Cumbre de Gbadolite, en Zaire en Junio de 1989. A pesar del encuentro haber dado origen a los Acuerdos de Gbadolite, con la buena voluntad de Angola y de casi veinte Jefes de Estados Africanos en actuar bajo medicación de Mobutu Sese Seko, la dualidad en la conducción de los acuerdos por el dictador de Zaire, cuya complicidad con la UNITA era conocida,  impedía el cumplimiento de los mismos.

En los acuerdos de Bicesse, el Gobierno angoleño extendió  mas un vez su mano a la paz

Dos años después, representantes de la UNITA y del gobierno de Angola se encontraoan en Bicesse, Portugal. Al contrario del encuentro de Gbadolite, esta cumbre terminó con un amplio acuerdo firmado por las dos partes, ampliando las esperanzas de paz en Angola. Fue establecido un extenso cronograma que culminaría con la realización de las primeras elecciones libres y democráticas en Angola, sepervisionadas por la Naciones Unidas. EL gobierno y la UNITA (FAPLA y FALA, respectivamente) también deberían disolver sus ejércitos y formar un único, las Fuerzas Armadas Angoleñas  (FAA).

 

Elecciones

El gobierno cumplió sus compromisos: desmovilizó gran parte de su ejército, de casi 400 mil hombres, garantizó la libertad de los partidos políticos y programó elecciones presidenciales y legislativas para Septiembre de 1992. Durante la campaña, que trajo un clima de relativa paz al país, la UNITA comenzó a mostrar sus reales intensiones. Con un aparato de seguridad amenazador, intimidaba a la población, admitía atentados que antes negaba, dejando claro que no aceptaría otro resultado en el pleito electoral que no fura su victoria.

Las elecciones de 1992 trajeron esperanza dentro del ejercicio democrático

Mismo así no consiguió su intento y la población mostró claramente el camino que deseaba seguir. El MPLA derrotó a la UNITA por 54 por ciento al 34 por ciento de los votos en las elecciones legislativas, mientras que el Presidente, José Eduardo dos Santos tuvo 49,6 por ciento de los votos y el líder de la UNITA, 40,1 por ciento.  A pesar de la victoria, el acuerdo prevía que si ninguno de los dos candidatos alcanzara 50 por ciento de los votos., habría una nueva vuelta en la elección.

Mas esa nueva vuelta no llegó a realizarse. La UNITA  hizo acusaciones de fraudes en la votación, contrariando el parecer de toda la comunidad internacional, inclusive de la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, Margareth Anstee. El líder de la UNITA se retiró para la provincia de Huambo y ordenó el reinicio de la guerra en gran escala. Las FAPLA habían sido desmovilizadas y las FAA también estaban en formación,  pero las FALA (ala armada de UNITA)  continuaban intactas. Habían dos objetivos: controlar totalmente el país o por lo menos, gran parte del mismo, inclusive con intención de crear la Angola del Sur.

 

Resistencia Popular

La población de Luanda pegó las armas para luchar contra los hombres de Savimbi, que intentaban conquistar la capital después de las elecciones.

La UNITA fue sorprendida por la resistencia de la propia población que indignada con la violación del tratado de paz, empuñó armas en varias ciudades y lucharon contra las fuerzas de la UNITA. En Luanda, los combatientes fueron valientes y las fuerza terroristas fueron expulsas de la capital. Con el tiempo esa resistencia fue ocasionando el aumento progresivo de los bandos asesinos contra las poblaciones civiles.

Las FAA, auxiliares por la movilización popular, comenzaron una escalada de éxitos contra la UNITA que las colocaron muy próximas a la victoria final. Mas las peticiones internacionales y en especial, la presión de la EUA, llevaron nuevamente a la reapertura de la vía diplomática. El líder de los terroristas, acusado, se mostró propositadamente a volver a la mesa de negociaciones. Su objetivo era ganar tiempo.

Los combatientes en las calles de la capital fueron intensos y con auxilio de la población la UNITA fue expulsa

Varios encuentros que pretendían retomar las negociaciones fueron realizados bajo las promesas de las Naciones Unidas: Namibe, en el sur de Angola en 1992, en Addis Abeba, Etiopía, entre Enero y Marzo de 1933; y en Abidjan, en Côte D'ìvoire en Abril y Mayo de 1993. Todos fracasaron debido a la intransigencia de los negociadores de la UNITA. Después de la retomada  de los contactos en la ciudad de Namibe, la UNITA atacó Uije, en el norte del país. En Addis Abeba, la UNITA abandonó la mesa de negociaciones e inició un ataque a Huambo.

 

En Abidjan, seis semanas de negociación fueron desperdiciadas cuando la UNITA se recusó a firmar un acuerdo con 38 puntos, el cual el gobierno angoleño ya había aceptado. En este úultimo caso, la UNITA y las FAA exigían que tropas de la ONU entraran en acción.  La guerra recrudecía aun más.

 

Lusaka

Lusaka fue la tercera gran cumbre medida por las Naciones Unidas en  búsqueda de la paz

EL día 20 de Noviembre de 1994, después de meses de difíciles negociaciones, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Angola, Venancio de Moura y el entonces secretario general de la UNITA, Eugenio Manuvakola, firmaron el Protocolo de Luska, en Zambia que retomaba puntos básicos del Acuerdo de Bicesse.

Había esperanza de que este nuevo acuerdo traería la paz definitiva debido a algunas buenas razones: la Guerra Fría había terminado y el mundo comenzaba a se envolver mas para la defensa de los derechos humanos. Y principalmente porque, en Mayo de 1993, los EUA, en la figura del presidente Bill Clinton, finalmente reconocerían el Gobierno de Angola. Más que reparar la justicia de sus antecesores, el presidente norteamericano tenía el objetivo de suavizar cualquier connotación política que pudiese exisitir en los actos terroristas de la UNITA.

Entre otras cosas, el Protocolo de Lusaka prevía la creación de un gobierno de reconciliación nacional, reiteraba la necesidad de desmovilización de las fuerzas militares de ambos lados e igualmente, la entrega a las autoridades gubernamentales de las áreas controladas por la UNITA.

A pesar de los esfuerzos de las Naciones Unidas, poco salió como lo previsto, comenzando por el desarrollo de las tropas. Las FAA redujo su efectivo para apenas 70 mil hombres,  pero la UNITA continuaba remitente en integrar sus hombres en el eéercito único.

 

Gobierno de Reconciliación

Savimbi y sus hombres continuaban ignorando los tratados de paz y el Gobierno de Reconciliación

 

En el intento de superar los desequilibrios sucesivos impuestos por la UNITA en la búsqueda de la paz, el presidente José Eduardo dos Santos resolvió autorizar en Abril de 1997, el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional (GURN), medida que debería ser colocada en práctica apenas después de la entrega de los territorios ocupados por los guerrilleros. Así la UNITA pasó a integrar varios ministerios y a ocupar 70 lugares en la Asamblea Nacional, disponibles desde la interrupción del proceso electoral de 1992.

Durante todo ese proceso, la UNITA no cedió en su terrorismo. En diciembre de 1995, atacó el municipio de Soyo, donde están sediadas las empresas petrolíferas norteamericanas y francesas. En Marzo de 1998, sus fuerzas promovieron la masacre de más de 200 civiles en la provincia de Malanje. El movimiento terrorista continuaba entrenando sus tropas, como dijo en Agosto de 1997, la propia fuerza de paz de la Misión de Observación de las Naciones Unidas en Angola (MONUA)

La comprobación vino ese mismo año, a través del secretario general de la UNITA, Eugenio Manuvakola, que estaba desaparecido desde que firmaron el Protocolo de Lusaka. El se había  escapado de Bailundo, cuartel general de Savimbi, localizado en la provincia de Huambo. Manuvakola reveló que había sido preso y torturado por haber firmado el acuerdo sin que éste previese la entrega de las provincias de Huambo, Bie y Benguela al control de la UNITA. El reveló  también que las fuerzas de la UNITA estaban reorganizando para reiniciar la guerra cuando él entendiese.

El conflicto destruyó muchas ciudades y obligó a las poblaciones a abandonar sus casas

 

Angola dice basta

En este punto, la falta de MONUA fue no percibir que el líder de los guerrilleros aprovechaba el alto el fuego para contrabandear diamantes y con el dinero obtenido fortalecer  sus tropas con armamentos sofisticados y mercenarios ucranianos, tutsis y sudafricano. En cuanto esto el gobierno angoleño procuraba volver a la mesa de negociaciones y hacía concepciones.

La guerra continuó hasta que el líder guerrillero murió en combate el 22 de Febrero de 2002. Después de casi 40 años de conflictos, cinco de cada seis angoleños nunca conocieron la paz. Se desconocen los números, pero los muertos se elevaron a más de 1 millón. Aproximadamente 4 millones de personas, un tercio de la población, son dislozados de guerra, pues fueron obligados a dejar sus locales de origen.

Mutilados debido a la guerra, principalmente por causa de las minas anti-personal son el retrato de la tragedia angoleña

Angola que tiene uno de las mayores depósitos de diamantes del planeta y con una producción de 800 mil barriles de petróleo por día, no consigue, debido a las reiteradas acciones criminosas de la guerrilla, disfrutar de esas riquezas y dar mejores condiciones de vida a su población. El país figura apenas como el 161 colocado mundialmente en el Ranking del Índice de Desarrollo Humano.

 

La paz llega en Angola

Con la muerte del líder de los guerrilleros, se iniciaron contactos en Luena, Moxico, entre las fuerzas residuales de la UNITA y las FAA, proceso que culminó en la firma, el 4 de Abril de 2002 de un Protocolo de Entendimiento entres las partes. El 29 del mismo mes y año, era firmado en Luanda el documento que ponía fin a la guerra en Angola y abría las puertas para la reconstrucción del país, la reconciliación de todos los angoleños y la reintegracion social de aquel que en el pasado solo hicieron guerra.

El abrazo histórico entre el Presidente José Eduardo dos Santos y el General de la UNITA Kamorteiro

El acantonamiento de las tropas de la UNITA, la absorción de parte de ellas en el ejército nacional, el reasentamiento de la población en sus locales de origen,  así como el encuadramiento social de los antiguos guerrilleros son las principales tareas que el gobierno angoleño priorizó, a la par de la reconstrucción de infraestructuras económicas y sociales destruidas durante la guerra. Tareas que dada su amplitud, exigen todo un esfuerzo suplementario por parte de todos los angoleños y del concurso de la comunidad internacional, dadas las grandes sumas de dinero requeridas.

Así en tiempos de paz, la lucha de los angoleños es en la reconstrucción económica y social del país, y colocar Angola en el lugar que bien merece, tanto en África como en el Mundo.

 

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