Angola busca recetas forestales

  • Secretário de estado para os Recursos Florestais, André de Jesus Moda
Luanda - El Mundo conmemora este domingo (21 de Marzo) el Día Internacional de los Bosques, bajo el lema "Restauración forestal: un camino hacia la recuperación y el bienestar", en un contexto marcado por la pandemia Covid-19, la degradación y pérdida de ese biodiversidad, que tienen un impacto severo en la economía angoleña.

Al igual que otros países dedicados a la silvicultura, en Angola estos ecosistemas terrestres tienen un gran valor económico y utilidad en diferentes áreas, con incuestionable relevancia en la alimentación, salud y bienestar de las poblaciones que viven en las áreas aledañas, pero aún generan ingresos por debajo de lo esperado.

El país tiene una gran superficie forestal, con énfasis en el Bosque de Mayombe, en la provincia de Cabinda (norte del país), y el potencial para una industria de procesamiento de madera, actividad que todavía aporta poco a los ingresos públicos.

Sin embargo, el mercado de transformación de este recurso natural ya ha comenzado a mostrar, en los últimos años, tímidos signos de crecimiento que pueden, en el futuro, ayudar a diversificar la economía.

Solo entre Diciembre de 2020 y Febrero de este año, el Estado recaudó alrededor de USD 19 millones y 15 millones de euros por la exportación de madera nacional, según datos adelantados recientemente por el secretario de Estado de Bosques, André Moda.

En particular, el sector planeaba producir 500 mil metros cúbicos de madera, a través del bosque nativo, pero "no pudo explotar al menos la mitad de esta cantidad, por razones económicas", ni "exporta el 80% de la madera producida, ya que no tiene una industrialización a tono”.

Según los datos de 2020, al menos 128 empresas pretendían hacer la tala en todo el país, pero solo 116 cumplieron el deseo, frente a 300 empresas en la campaña forestal del mismo período.

Recién en la última semana, el país fue testigo de la celebración del primer contrato de concesión forestal, experiencia que comenzó en Huambo (Altiplano Central), con la expectativa de expandirse al resto del territorio.

Según André Moda, quien no precisó los principales mercados para la madera exportada desde Angola, es intención del Ejecutivo angoleño implementar este tipo de iniciativas en todo el país, particularmente en el Sur y Este, en el marco de un plan que prevé la repoblación de las zonas explotadas.

El objetivo de esta medida es acabar con la explotación anárquica de los recursos forestales, con la devastación de los árboles, sin la debida reposición/replantación, por lo que, actualmente, el sector se ha reorganizado y creado una Política Nacional de Reforestación y una Ley Básica de Bosques y Fauna Silvestres.

Al igual que otros países dedicados a la silvicultura, en Angola estos ecosistemas terrestres tienen un gran valor económico y utilidad en diferentes áreas, con incuestionable relevancia en la alimentación, salud y bienestar de las poblaciones que viven en las áreas aledañas, pero aún generan ingresos por debajo de lo esperado.

El país tiene una gran superficie forestal, con énfasis en el Bosque de Mayombe, en la provincia de Cabinda (norte del país), y el potencial para una industria de procesamiento de madera, actividad que todavía aporta poco a los ingresos públicos.

Sin embargo, el mercado de transformación de este recurso natural ya ha comenzado a mostrar, en los últimos años, tímidos signos de crecimiento que pueden, en el futuro, ayudar a diversificar la economía.

Solo entre Diciembre de 2020 y Febrero de este año, el Estado recaudó alrededor de USD 19 millones y 15 millones de euros por la exportación de madera nacional, según datos adelantados recientemente por el secretario de Estado de Bosques, André Moda.

En particular, el sector planeaba producir 500 mil metros cúbicos de madera, a través del bosque nativo, pero "no pudo explotar al menos la mitad de esta cantidad, por razones económicas", ni "exporta el 80% de la madera producida, ya que no tiene una industrialización a tono”.

Según los datos de 2020, al menos 128 empresas pretendían hacer la tala en todo el país, pero solo 116 cumplieron el deseo, frente a 300 empresas en la campaña forestal del mismo período.

Recién en la última semana, el país fue testigo de la celebración del primer contrato de concesión forestal, experiencia que comenzó en Huambo (Altiplano Central), con la expectativa de expandirse al resto del territorio.

Según André Moda, quien no precisó los principales mercados para la madera exportada desde Angola, es intención del Ejecutivo angoleño implementar este tipo de iniciativas en todo el país, particularmente en el Sur y Este, en el marco de un plan que prevé la repoblación de las zonas explotadas.

El objetivo de esta medida es acabar con la explotación anárquica de los recursos forestales, con la devastación de los árboles, sin la debida reposición/replantación, por lo que, actualmente, el sector se ha reorganizado y creado una Política Nacional de Reforestación y una Ley Básica de Bosques y Fauna Silvestres.