Angola: 45 años de diplomacia  

  • Bandera de la República de Angola
  • Angop 31356 Largo 1o De Maio
Luanda – La inserción de Angola en el concierto de las naciones y su contribución para la eliminación de focos de tensión y de conflictos armados, la captación de inversión extranjera y la defensa del multilateralismo en las relaciones internacionales son algunos de los ejes que marcaron la actividad política-diplomáticas del país, en sus 45 años de Independencia.

 

Por Rui Vasco, Angop 

  

Conforman los presupuestos de la experiencia acumulada por Angola para su inserción firmada y reconocida en el mundo la profundización de las relaciones bilaterales y multilaterales con todos los países, el refuerzo de la cooperación científica y técnica para el desarrollo, en condiciones justas y mutuamente ventajosas, así como privilegiar el diálogo y la diplomacia en detrimento de posiciones musculadas.  

  

A lo largo de los 45 años de su existencia, Angola tuvo una diplomacia muy activa y respetada. Conquistó, por mérito propio, un lugar de destaque y con resultados reconocidos, como ser dos veces miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y dos mandatos en el Secretariado Ejecutivo de la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP), por ejemplo. 

  

En su agenda diplomática, Angola siempre cooperó con la Comunidad Internacional en la lucha contra el terrorismo y las redes criminosas, el blanqueamiento de capitales, el tráfico de seres humanos y de sustancias psicotrópicas y las grandes endemias. 

  

Otros puntos fuertes de la agenda diplomática de Angola son la adopción de medidas concretas para enfrentar el calentamiento global y las alteraciones climáticas, la gestión de documentación sensible relacionada con los tratados internacionales de no proliferación de armas nucleares y la reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  

  

Las reformas en la ONU, defendidas por Angola, persiguen tornar la organización más equilibrada y más justa, relativamente a la representación de todos los continentes como miembros permanentes de su Consejo de Seguridad, para reflexionar mejor sobre la actual realidad geo-política y económica mundial. 

  

En concreto, Angola defiende la posición africana, que reivindica dos asientos permanentes para África, en el Consejo de Seguridad.  

  

Una de las preocupaciones permanentes de la agenda angoleña es la existencia de conflictos. En este dominio, Angola defiende la resolución de los mismos por la vía pacífica y del diálogo, al mismo tiempo que pugna por un mundo más justo, en paz y seguridad. De la experiencia sobre la materia, resultó el surgimiento de la “Doctrina Angoleña de Solución de Conflictos”.  

  

  

En esta perspectiva, Angola ha intentado centrar su acción en la promoción de una agenda internacional de prevención y resolución de conflictos en el mundo, valiéndose de su experiencia nacional y liderazgo, particularmente en un contexto en que el país presidía la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos. 

  

  

Aún en el capítulo de la pacificación y de la reconciliación nacionales, de la integración e inclusión social y en el cuadro de los esfuerzos e iniciativas de paz, Angola ha transmitido su experiencia en el cuadro de los esfuerzos e iniciativas de paz y estabilidad en la República Democrática del Congo, Burundi, República Centroafricana y Sudán del Sur.  

  

En su discurso de tomada de posesión, el día 26 de Septiembre de 2017, el Presidente de la República, João Lourenço, dijo que Angola pugna por la manutención de relaciones de amistad y cooperación con todos los países y pueblos del mundo, en la base de los principios de no ingerencia en los asuntos internos y de la reciprocidad de ventajas, para salvaguarda de la paz, de la justicia y del progreso de la Humanidad. 

  

  

Integración mundial, continental y regional 

  

  

Desde la proclamación de su Independencia Nacional, el día 11 de Noviembre de 1975, la diplomacia angoleña fue siempre caracterizada por un desempeño memorable, al integrar las principales organizaciones políticas, económicas, financieras y de otra índole, de ámbito mundial, continental y regional. 

  

Así, Angola tiene relaciones diplomáticas con más de 150 países y es miembro de pleno derecho de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de las varias agencias especializadas que integran  su Sistema, de la Unión Africana y de organizaciones regionales. 

  

La diplomacia angoleña privilegia las relaciones con los países vecinos, nominalmente República Democrática del Congo (RDC), Zambia y Namíbia) y de la Conferencia de Desarrollo de África Austral (SADC, en la sigla inglesa), importantes para la defensa, seguridad y desarrollo de la región austral africana, los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa (PALOP), la Unión Africana (UA), así como defiende una política de aproximación a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), debido, entre otras razones, a las relaciones históricas con uno de sus miembros,  Guinea Bissau. 

  

En el cuadro de la concertación política-diplomática, económica y de la integración regional, Angola integra las Comunidades de Desarrollo de África Austral (SADC) y Económica de los Estados de África Central (CEEAC), la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP), la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (CIRGL), el Mercado Común de África Oriental y Austral (COMESA), la Comisión del Golfo de Guinea (CGG), la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa (PALOP) y el Grupo África Caribe y Pacífico (ACP). 

  

Importa destacar que los embajadores angoleños Gilberto Veríssimo y Georges Chikoti son el Presidente de la Comisión de la CEEAC y el Secretario General del Grupo ACP, respectivamente.  

Relevante es también el hecho de que el actual ministro de Relaciones Exteriores, el embajador Tete António, fue consejero del presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, y observador permanente de la Unión Africana en las Naciones Unidas.  

Actualmente, están representadas en el país 19 agencias del Sistema de la ONU, entre las cuales el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los Programas para el Desarrollo (PNUD) y Alimentario Mundial (PAM), el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) y las Organizaciones para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO), para Alimentación y Agricultura (FAO) y Mundial de la Salud (OMS). 

  

Angola es también miembro de las Comisiones de Derechos Humanos y de los Pueblos de la Unión Africana y de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la Asociación de los Productores de Petróleo Africanos (APPA), de los Bancos Mundial (BM) y Africano de Desarrollo (BAD), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

  

Al ratificar algunos importantes instrumentos, Angola pasó a participar regularmente en la actividad de los Parlamentos de la Unión Africana y de la SADC, e igualmente ratificó los Protocolos de Libre Comercio en África y de la Comunidad de Desarrolllo de  África Austral.  

  

En la perspectiva de contribuir para la solución de cuestiones transversales de interés global, el país ratificó y se adhirió a varios instrumentos jurídicos relacionados con las alteraciones climáticas, nominalmente el Acuerdo de París y el Protocolo de Kyoto, así como la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal (protección de la capa de ozono). 

  

Ratificó y/o adhirió, también, entre otros, las Convenciones sobre Derechos Humanos, sobre Reducción de los casos de Apatridia, sobre el Estatuto de los Apátridas, sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, contra la Tortura y otras formas de Tratamientos Crueles, Deshumanos o Degradantes, Protocolo facultativo al Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos con vista a la abolición de la pena de muerte.  

  

Otros son el Protocolo sobre Derecho Humanitario (desarme), Protocolo II adicional a las Convenciones de Ginebra, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados no internacionales, y al Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología, mientras que, en el dominio de cultura, se sumó al  Protocolo sobre Patrimonio Cultural inmaterial. 

  

Uno de los sucesos de la diplomacia cultural angoleña fue la elevación del Centro Histórico de Mbanza Kongo a Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO, en Julio de 2017, durante la cuadragésima primera reunión de su Comisión de Patrimonio Mundial, realizada en Polonia. 

  

Acuerdos bilaterales 

  

En el cuadro bilateral, a lo largo de los 45 años, fueron celebrados acuerdos en diferentes dominios, entre los cuales se destacan los relativos a la Supresión y Facilitación de Visas con Sudáfrica, Guinea Bissau, Brasil, Cuba, China, España, Rusia, Suiza, Viet Nam, Corea del Sur, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Santo Tomé y Príncipe, Namibia, Côte d’Ivoire, Zambia, Guinea Ecuatorial, Cabo Verde, República del Congo y Mozambique. 

  

Para evitar la dupla tributación y prevenir el fraude y evasión fiscal, también se rubricaron acuerdos con algunos países, y los casos más recientes fueron con Portugal y los Emiratos Árabes Unidos. 

  

La historia de la diplomacia angoleña registra, también, acuerdos en el dominio de la Defensa, con Sudáfrica, Cabo Verde, Congo, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Namibia, Zambia, Zimbabue, Brasil, Cuba, Estados Unidos de América, China, Corea del Sur, Timor Este, Alemania, España, Francia, Italia, Portugal, Rusia y Serbia. 

  

En el dominio de Seguridad y Orden Público, existen acuerdos con Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Congo, Mozambique, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Côte d’Ivoire, Zambia, Zimbabue, Sudáfrica,  Guinea Bissau, Brasil, Cuba, China, Viet Nam, Corea del Sur, Timor Este, Francia, Holanda, Italia, Portugal y República Democrática del Congo. 

  

En materia de Justicia, existen acuerdos sobre Extradición, Transferencia de Personas Condenadas y Asistencia Jurídica con  Namibia, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Zambia, Brasil, Cuba, Estados Unidos de América, Alemania, Portugal, Rusia y China. 

  

Merece destacar que, con Francia y Rusia, están rubricados acuerdos sobre la Utilización del Sistema de Observación de la Tierra y el Uso del Espacio Exterior para Fines Pacíficos, respectivamente. 

  

Diplomacia económica 

  

En los tiempos que corren, la diplomacia económica es, sin dudas, una de las más importantes vertientes de la política externa angoleña, con vista al fomento de las relaciones comerciales a los niveles bilateral, regional y multilateral, promoción de la imagen del país en el exterior, la exportación de bienes y servicios y la captación de inversión extranjera directa. 

  

Entre 2018 y 2019, el Presidente de la República apostó en una agresiva y bien sucedida diplomacia económica, al efectuar visitas de Estado y de promoción y recaudación de inversiones a los Estados Unidos de América, República Popular de China, Federación Rusa, Japón, Alemania, Portugal, Francia, Italia, Sudáfrica, Ruanda, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. 

  

Esta ofensiva fue conjugada con participaciones en importantes foros económicos mundiales, como en Japón (TICAD), en China (Fórum China-África), Suiza (Fórum Económico Mundial Davos) y en Cote D’Ivoire (Cumbre Unión Africana-Unión Europea). 

  

Estuvo, también, en el Parlamento Europeo, en Bruselas (Bélgica), en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2018 y 2019, en las Cumbres Anuales de la Unión Africana y de la SADC y en la de la CPLP, en Cabo Verde, en 2018. 

  

Angola rubricó Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con Sudáfrica, Cabo Verde, Congo, Guinea Bissau, Mozambique, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Brasil, Cuba, EE.UU, Alemania, España, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda, Portugal, Rusia, Suiza, Emiratos Árabes Unidos, Israel y Qatar. 

  

Sudáfrica, República Democrática del Congo, Zambia, Argentina, Holanda, Portugal, Cabo Verde y Namibia son los países con quien Angola tiene acuerdos de Asistencia Aduanera. 

  

Guerra y Diplomacia 

  

La Batalla de Cuito Cuanavale es considerada el símbolo mayor de la resistencia angoleña contra el ejército del régimen del “apartheid”, que vigoraba en Sudáfrica, y su resultado fue decisivo, desde el punto de vista político-diplomático, en el conjunto de cambios ocurridos después en África Austral. 

  

Con efecto, las entonces Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (FAPLA, designación del ejército angoleño, hasta la creación de las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), en Octubre de 1991, en cumplimiento de los Acuerdos de Bicesse), apoyadas por fuerzas militares cubanas, derrotaron al ejército sudafricano, el 23 de Marzo de 1988, y, hoy, ese día es conmemorado como Feriado en todos los países miembros de la SADC. 

  

Los resultados de la Batalla de Cuito Cuanavale destruyeron el mito de la fingida superioridad e invencibilidad del régimen del “apartheid”, que se vio obligado a negociar, liberar a Nelson Mandela y aceptar la inevitable subida al poder de los representantes de la mayoría negra sudafricana. 

  

Desde el punto de vista diplomático, la victoria de la coligación del ejército angoleño con las fuerzas cubanas “forzó” a los representantes del “apartheid” a ceder y firmar los Acuerdos de Nueva York, bajo mediación de los Estados Unidos de América, en Diciembre de 1988, resultando en la Independencia de Namibia, democratización de la sociedad sudafricana y la paz en Angola. 

  

José Eduardo dos Santos, en la altura Presidente de la República, dijo, en Abril de 2010, en un Homenaje a los participantes del enfrentamiento militar, que “la batalla de Cuito Cuanavale tuvo una inequívoca repercusión en todo el continente y constituye una referencia incontornable en la afirmación de la identidad y dignidad de los pueblos africanos”. 

  

  

“Doctrina angola de resolución de conflictos”  

  

  

El especialista en Relaciones Internacionales Africanas, Mário Augusto, en su libro “Ls conflictos en África y la experiencia de Angola en su resolución”, reafirma que la paz, la estabilidad y el desarrollo son las prioridades estratégicas de la política externa angoleña, basadas en el respeto por la soberanía, igualdad e integridad territorial de los Estados y cooperación recíprocamente ventajosa. 

  

Resultado de la experiencia de guerra dolorosa, que aún hoy tienen graves repercusiones en la vida del país y de sus poblaciones, el antiguo Presidente de la República, José Eduardo dos Santos, definió las tres columnas de la hoy reconocida “Doctrina Angoleña de Resolución de Conflictos”. 

  

En la primera columna está definido que la regla de resolución de conflictos debe ser el diálogo y el debate franco y abierto, como forma de alcanzar consenso, respetando el esfuerzo que se debe desarrollar en defensa de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos de un determinado país. 

  

En la segunda, las cuestiones generadoras de conflicto no deben ser resueltas por vía del enfrentamiento violento, y sí a través de la concertación y negociación permanentes, que resulte en acuerdo que responda a las aspiraciones de las partes implicadas y respete superiores intereses nacionales, como la soberanía, unidad, integridad de la Nación y respeto por la dignidad humana. 

  

Una reconciliación sincera entre los ciudadanos, un perdón recíproco, un esfuerzo continuo de confianza, una aceptación mutua que conduzca a una pacificación de los espíritus y un sentimiento de mayor “cumplicidad nacional” conforman la tercera columna de la “Doctrina Angoleña de Resolución de Conflictos”.  

  

La referida doctrina forma parte de las positivas referencias, llevando a Angola a ser uno de los países más respetados de la diplomacia africana, mérito consolidado en 45 años, llevando a cabo una política diplomática de respeto mutuo y ventajas recíprocas, buena vecindad y aplicación de las normas de los tratados internacionales de que es parte o a los que se adhirió.  

  

De 1975 a 2002, Angola desarrolló innúmeras e intensas acciones diplomáticas, que resultaron en la firma de varios acuerdos y compromisos para la conquista de la paz, reconciliación nacional y estabilidad en algunos países africanos. 

  

  

“Dolor de cabeza” llamada Guinea Bissau 

  

  

Una de las “frustraciones” de la diplomacia angoleña, a lo largo de los 45 años de Independencia, es, sin dudas, la gestión del complejo problema que vive, hasta hoy, Guinea Bissau, país independiente desde el 24 de Septiembre de 1974 y con una historia muy trágica. 

  

De hecho, su historia ha sido marcada por golpes de Estado, ocurridos en 1980, 2003 y 2012, así como por revueltas militares, que provocaron la muerte de un presidente de la República, un candidato presidencial, tres Jefes de Estado Mayor y varias otras autoridades militares y civiles. 

  

 Guinea Bissau tiene problemas profundos que afectan buena parte de su clase política y militar. El aumento del tráfico de drogas en el país afecta no solo a las naciones vecinas, sino a toda la región, con consecuencias para la estabilidad y seguridad regionales. 

  

Por eso, en un esfuerzo de solidaridad bilateral, Angola se prontificó a prestar apoyo, en la reforma del sector de defensa y seguridad, pero falló, porque los militares de aquel país no aceptan ceder el poder que tienen en el país, de cierta forma “instrumentalizados” por políticos. 

  

De hecho, el intento protagonizado por Angola, con la Misión de Asistencia Técnica-militar de Angola (MISSANG), para una solución eminentemente bilateral, para la indispensable reforma del sector de Defensa y Seguridad, falló, con al consumación de un golpe de estado militar, ocurrido el día 12 de Abril de 2012. 

  

La MISSANG era resultado de un acuerdo de cooperación bilateral, firmado entre los gobiernos de los dos países, que incluía un programa de ayuda financiera al presupuesto de Guinea Bissau y un protocolo de cooperación técnica-militar, para apoyar la reforma del sector de defensa y seguridad. 

  

Los Estados miembros de la CPLP, reunidos en Cumbre de Jefes de Estado, en Luanda, el 22 de Julio de 2010, y tras intensas consultas con sus colaboradores de la CEDEAO, aprobaron un rutero para la implementación del programa de reformas del sector de defensa y seguridad. La solidaridad de la CPLP para con Guinea Bissau ha sido permanente y actuante. 

 

También no fue posible materializar el referido rutero, incluido en un Memorando de Entendimiento tripartito entre el Gobierno de Guinea Bissau, la CEDEAO y la CPLP, y la diplomacia angoleña pasó a un abordaje multilateral en el apoyo a la labor de estabilizar Guinea Bissau.  

 

Hoy, el abordaje multilateral de al siempre difícil e imprevisible   archivo Guinea Bissau es hecha por el mecanismo P-5, que envuelve a la ONU, a la Unión Africana, la CPLP, la CEDEAO y a la Unión Europea, a Angola, así como a todos los miembros de la CPLP y de la comunidad internacional, que desean ver aquel país respetando los principios de la convivencia democrática y las buenas prácticas de gobernación, con estabilidad y en desarrollo.  

  

  

Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) 

  

La CPLP, creada el 17 de Julio de 1996, en Lisboa, Portugal, une, hoy,  sus nueve Estados Miembros (Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Portugal, Santo Tomé y Príncipe y Timor Este) por lazos linguísticos y comparte los legados históricos y culturales, cimentados por una cooperación multifacética entre sí. 

  

Sustentada en lazos históricos y de fraternidad, la CPLP tiene como objetivos generales la concertación y cooperación política-diplomática entre sus Estados Miembros, así como la promoción y difusión de la Lengua Portuguesa. 

  

Angola, que asumirá la presidencia de la organización, en 2021, ha desempeñado un papel activo en la promoción y difusión de la Lengua Portuguesa, partiendo del reconocimiento de la responsabilidad de la CPLP en hacer de la lengua común un instrumento de proyección colectiva y una contribución para la inserción internacional de sus Estados Miembros y para el desarrollo económico, social y cultural de sus respectivos pueblos. 

  

  

Sin dudas, la CPLP es ta umbién una organización de carácter esencialmente cultural,  basada en la lengua común, que  tiene en la cultura uno de los ejes fundamentales de su acción. Ese factor también puede estimular y elevar la cooperación intra-comunitaria, con destaque para el tema de la actualidad: la mobilidad entre los Estados Miembros. 

  

Angola va a asumir la presidencia de la organización en 2021, con el dosier de la mobilidad entre los Estados Miembros en las prioridades. Debido a la pandemia de la Covid-19, el país no asumió la presidencia de la CPLP este año. 

  

Es importante recordar que la CPLP no es un espacio de integración económica, social y política, hasta porque cada uno de sus Estados Miembros está ya inserido en zonas de integración en África, en Europa, en América y en Asia. 

  

La diplomacia angoleña continúa defendiendo la afirmación de la CPLP como un espacio de concertación política y de acciones de solidaridad, de promoción de la cooperación económica, científica y técnica y del intercambio cultural y deportivo y de profundización del conocimiento recíproco de los respectivos pueblos. 

  

Comisión del Golfo de Guinea 

  

El país alberga la sede de la Comisión del Golfo de Guinea, organización cuya creación resulta de un Tratado firmado en Libreville (capital de Gabón), el día 3 de Julio de 2001, por Angola, Congo, Gabón, Nigeria y Santo Tomé y Príncipe. En 2008, se juntó a la organización Camerún, República Democrática del Congo y Guinea Ecuatorial. 

 

La organización tiene como desafío principal mantener el Golfo de Guinea como una zona de paz, estabilidad y de concertación y cooperación, valorizando sus inmensos recursos y transformarlos en factores de desarrollo económico y de promoción del bienestar y progreso social de los pueblos de la región. 

  

Líderes de la región se mostraron alineados en trabajar en un espíritu de inter-ayuda, solidaridad recíproca y complementariedad, para tornar el Golfo de Guinea en una zona de paz y seguridad en el Atlántico Sur, así como contribuir para la promoción del comercio internacional. 

  

En Angola, está instalado un centro de comunicaciones, en el marco del trabajo conjunto de los países de la región del Golfo de Guinea, en el combate a la piratería, pesca y a la inmigración ilegal y para mantener la seguridad en la región. 

  

Hechos relevantes antes de lIndependencia 

  

  

Antes de la Independencia Nacional, ocurieron acciones diplomáticas que contribuyeron para confirmar la determinación de los angoleños en libertarse del yugo colonial. 

  

Entre las acciones desarrolladas por nacionalistas angoleños, en los más variados corredores de la diplomacia mundial, una referencia especial a la audiencia concedida por el Papa Paulo VI, el día 1ro de Julio de 1970, a tres líderes de movimientos de liberación de las entonces colonias portuguesas en África, al margen de la Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de las Colonias Portuguesas, ocurrida días antes del encuentro, entre 27 y 29 de Junio. 

  

Fueron recibidos Amílcar Cabral, del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), Agostinho Neto, del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), y Marcelino dos Santos, uno de los elementos de la “troika” que dirigía al Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), tras la  firma de su fundador, Eduardo Mondlane, en 1969, en Dar es Salam (República Unida de Tanzania). 

  l

El acontecimiento minó las ya, en la altura, conturbadas relaciones diplomáticas entre Portugal y la Santa Sede. A título de ejemplo, las autoridades portuguesas, en la época, cortaron la referencia al derecho de autodeterminación dos pueblos de la encíclica “Pacem in Terris”del Papa João XXIII. 

  

Según relatos de aquel tiempo, otro acontecimiento marcó por la negativa, en la perspectiva del gobierno portugués, su relación con el Vaticano. Fue la comunicación del cardenal Agostino Casaroli al embajador de Portugal junto de la Santa Sede, Eduardo Brazão, el 10 de Marzo de 1970, de que sería nominado el primer obispo negro en una colonia portuguesa, Don Eduardo André Muaca, para obispo auxiliar de la Diócesis de Luanda.  

  

La presidente de la Asociación Italiana de los Amigos de la “PrésenceAfricaine”, la periodista Marcella Glisenti, fue la principal organizadora del encuentro entre los tres líderes independentistas africanos y Paulo VI, preparado “meticulosa y secretamente, para iludir la vigilancia de la policía política portuguesa”.  

  

La preparación del encuentro envolvió, también, al arzobispo de Conakri, Raymond Marie Tchidimbo, que consideró la consumación de la audiencia como una “ocasión única” para el reconocimiento, por la Iglesia Católica, “de los justos derechos a la dignidad y a la autodeterminación de los pueblos africanos”. 

  

Detalle importante y de relevancia diplomática: a la audiencia privada del Papa a los tres líderes africanos, acompañados por Marcella Glisenti, aconteció en la Sala de los Paramentos, donde eran formalmente recibidos los embajadores extranjeros. 

  

No es del dominio público algún registro fotográfico o escrito de la reunión, pero se sabe que el Papa recomendó a los dirigentes africanos el uso de medios pacíficos para alcanzar sus fines, distribuyó a cada uno ejemplares de la encíclica “Populorum Progressio” (1967) y se  despidió diciendo a Amílcar Cabral: “Yo rezo por ustedes!”.  

  

La revista católica “Informations Catholiques Internationales” llama para título otra frase atribuida al Papa Paulo VI: “La Iglesia está del lado de los países que sufren”. 

  

Veinte y cinco años después del encuentro, Marcelino dos Santos recordó, en una entrevista al periódico portugués “Expresso”, en Julio de 1995, que los tres dirigentes africanos declararon al Papa Paulo VI que luchaban por la paz, contra el régimen colonial y fascista, y exhortaron a Su Santidad que defendese junto de Portugal el derecho de las colonias portuguesas a la Independencia. 

  

Una referencia a la figura de António Manuel Nvunda, conocido por “Negrita”, hoy considerado precursor de la moderna diplomacia angoleña, que se hizo notable, en el Siglo XV (1604-1608), como emisario/embajador del Reino del Kongo junto del Vaticano. 

  

Después de la llegada de los portugueses, el Reino del Kongo se convirtió al cristianismo y fue en ese contexto que el príncipe António Manuel Nvunda fue enviado a Roma como embajador, por Don Álvaro II, Rey de Portugal, para establecer relaciones con la Santa Sede. 


La historia registra Nsaku Ne Vunda (nombre de bautismo de António Manuel Nvunda) como el primer embajador del antiguo Reino del Kongo junto de la Santa Sede, hecho reconocido por el Papa emérito Bento XVI, en 2007, en una audiencia pública en la plaza de  São Pedro, en la Ciudad del Vaticano. 

Oriundo de Mbanza Kongo, capital del antiguo Reino del Kongo, Nsaku Ne Vunda llegó a Roma el día 3 de Enero de 1608, después de cuatro años de viaje, con la salud bastante debilitada, después de un viaje muy largo y extremamente difícil, se enfermó gravemente.  

Instalado en el Vaticano, recibió toda la asistencia posible, pero falleció en la noche entre 5 y 6 de Enero del mismo año, a pesar del empeño personal del Papa Paulo V, que hasta recurrió a su médico, para atender el visitante.  

Las relaciones diplomáticas entre Angola y el Vaticano fueron instituidas el 8 de Julio de 1997, con la nominación del primer embajador no residente junto de la Santa Sede, Domingos Quiosa, acreditado el día 7 de Febrero de 1998, y, el 13 de Septiembre de 2019, los dos Estados rubricaron un Acuerdo-Cuadro, que reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia Católica en Angola. 

  

La faceta de Agostinho Neto como diplomático 

  

Agostinho Neto, el fundador de la Nación angoleña, es reconocido como un político, poeta y estadista de prestigio nacional, regional e internacional, cuya trayectoria y protagonismo están caracterizados por acciones políticas diplomáticas consideradas determinantes para el alcance de la Independencia Nacional y, también, a favor de la liberación de otros pueblos, particularmente en la región de África Austral.  

  

En Agosto de 1978, en un encuentro con embajadores angoleños, Agostinho Neto defendió que “No tiene sentido, no es completa la idea de alcanzar la libertad económica y social, sin dar una contribución positiva para la liberación política de los otros pueblos. Sería contradictorio, sería traicionar el interés de las clases trabajadoras del mundo remetirnos a la posición de egoísmo o nacionalismo estrecho”. 

  

La intensa actividad diplomática de Agostinho Neto evitó que la lucha del pueblo angoleño fuera aislada, y el reconocimiento de Angola en todo el mundo fue aconteciendo, a pesar de las barreras levantadas por intereses geo-políticos y estratégicos, derivados de la “guerra fría”, generada por los bloques mundiales capitalismo/imperialismo y socialismo/comunismo. 

  

Las citaciones “Angola es y será, por voluntad propia, trinchera firme de la revolución en África” y “En Namibia, en Zimbabue y en África del Sur está la continuación de nuestra lucha” traducen claramente la “visión de diplomacia pragmática” de Agostinho Neto, como definió el especialista de Relaciones Internacionales, Belarmino Van-Dúnem. 

  

Y, a lo largo de los 45 años de Independencia, el papel de Angola fue crucial para el fin del régimen racista del “apartheid”, en Sudáfrica, y en el alcance de las Independencias de Zimbabue, el 18 de Abril de  1980, y de Namibia, el 21 de Marzo de 1990.  

  

Belarmino Van-Dúnem refiere que, en la década del 90, la coyuntura política en las relaciones internacionales cambia con el fin del conflicto Este-Oeste, comenzando una nueva era que transforma Angola en un país “pivot” de la paz y de la estabilidad en todo el continente africano.

  

El enfoque de Angola debe continuar como una práctica de una diplomacia actuante y atenta, que trabaje en garantía de la estabilidad política, consolidación de la paz, seguridad del país y de sus ciudadanos, promoción del desarrollo sustentable y diversificado, así como el combate a las desigualdades e injusticias en el mundo. 

  

En fin, el país ha sido un importante factor de paz y estabilidad regional y debe continuar contribuyendo, a nivel de las sub-regiones a que pertenece, de la Unión Africana y de las Naciones Unidas, para la preservación y restablecimiento de la paz, de la estabilidad y de la seguridad universales. 

 

 

Por Rui Vasco, Angop 

  

Conforman los presupuestos de la experiencia acumulada por Angola para su inserción firmada y reconocida en el mundo la profundización de las relaciones bilaterales y multilaterales con todos los países, el refuerzo de la cooperación científica y técnica para el desarrollo, en condiciones justas y mutuamente ventajosas, así como privilegiar el diálogo y la diplomacia en detrimento de posiciones musculadas.  

  

A lo largo de los 45 años de su existencia, Angola tuvo una diplomacia muy activa y respetada. Conquistó, por mérito propio, un lugar de destaque y con resultados reconocidos, como ser dos veces miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y dos mandatos en el Secretariado Ejecutivo de la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP), por ejemplo. 

  

En su agenda diplomática, Angola siempre cooperó con la Comunidad Internacional en la lucha contra el terrorismo y las redes criminosas, el blanqueamiento de capitales, el tráfico de seres humanos y de sustancias psicotrópicas y las grandes endemias. 

  

Otros puntos fuertes de la agenda diplomática de Angola son la adopción de medidas concretas para enfrentar el calentamiento global y las alteraciones climáticas, la gestión de documentación sensible relacionada con los tratados internacionales de no proliferación de armas nucleares y la reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  

  

Las reformas en la ONU, defendidas por Angola, persiguen tornar la organización más equilibrada y más justa, relativamente a la representación de todos los continentes como miembros permanentes de su Consejo de Seguridad, para reflexionar mejor sobre la actual realidad geo-política y económica mundial. 

  

En concreto, Angola defiende la posición africana, que reivindica dos asientos permanentes para África, en el Consejo de Seguridad.  

  

Una de las preocupaciones permanentes de la agenda angoleña es la existencia de conflictos. En este dominio, Angola defiende la resolución de los mismos por la vía pacífica y del diálogo, al mismo tiempo que pugna por un mundo más justo, en paz y seguridad. De la experiencia sobre la materia, resultó el surgimiento de la “Doctrina Angoleña de Solución de Conflictos”.  

  

  

En esta perspectiva, Angola ha intentado centrar su acción en la promoción de una agenda internacional de prevención y resolución de conflictos en el mundo, valiéndose de su experiencia nacional y liderazgo, particularmente en un contexto en que el país presidía la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos. 

  

  

Aún en el capítulo de la pacificación y de la reconciliación nacionales, de la integración e inclusión social y en el cuadro de los esfuerzos e iniciativas de paz, Angola ha transmitido su experiencia en el cuadro de los esfuerzos e iniciativas de paz y estabilidad en la República Democrática del Congo, Burundi, República Centroafricana y Sudán del Sur.  

  

En su discurso de tomada de posesión, el día 26 de Septiembre de 2017, el Presidente de la República, João Lourenço, dijo que Angola pugna por la manutención de relaciones de amistad y cooperación con todos los países y pueblos del mundo, en la base de los principios de no ingerencia en los asuntos internos y de la reciprocidad de ventajas, para salvaguarda de la paz, de la justicia y del progreso de la Humanidad. 

  

  

Integración mundial, continental y regional 

  

  

Desde la proclamación de su Independencia Nacional, el día 11 de Noviembre de 1975, la diplomacia angoleña fue siempre caracterizada por un desempeño memorable, al integrar las principales organizaciones políticas, económicas, financieras y de otra índole, de ámbito mundial, continental y regional. 

  

Así, Angola tiene relaciones diplomáticas con más de 150 países y es miembro de pleno derecho de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de las varias agencias especializadas que integran  su Sistema, de la Unión Africana y de organizaciones regionales. 

  

La diplomacia angoleña privilegia las relaciones con los países vecinos, nominalmente República Democrática del Congo (RDC), Zambia y Namíbia) y de la Conferencia de Desarrollo de África Austral (SADC, en la sigla inglesa), importantes para la defensa, seguridad y desarrollo de la región austral africana, los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa (PALOP), la Unión Africana (UA), así como defiende una política de aproximación a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), debido, entre otras razones, a las relaciones históricas con uno de sus miembros,  Guinea Bissau. 

  

En el cuadro de la concertación política-diplomática, económica y de la integración regional, Angola integra las Comunidades de Desarrollo de África Austral (SADC) y Económica de los Estados de África Central (CEEAC), la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP), la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (CIRGL), el Mercado Común de África Oriental y Austral (COMESA), la Comisión del Golfo de Guinea (CGG), la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa (PALOP) y el Grupo África Caribe y Pacífico (ACP). 

  

Importa destacar que los embajadores angoleños Gilberto Veríssimo y Georges Chikoti son el Presidente de la Comisión de la CEEAC y el Secretario General del Grupo ACP, respectivamente.  

Relevante es también el hecho de que el actual ministro de Relaciones Exteriores, el embajador Tete António, fue consejero del presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, y observador permanente de la Unión Africana en las Naciones Unidas.  

Actualmente, están representadas en el país 19 agencias del Sistema de la ONU, entre las cuales el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los Programas para el Desarrollo (PNUD) y Alimentario Mundial (PAM), el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) y las Organizaciones para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO), para Alimentación y Agricultura (FAO) y Mundial de la Salud (OMS). 

  

Angola es también miembro de las Comisiones de Derechos Humanos y de los Pueblos de la Unión Africana y de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la Asociación de los Productores de Petróleo Africanos (APPA), de los Bancos Mundial (BM) y Africano de Desarrollo (BAD), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

  

Al ratificar algunos importantes instrumentos, Angola pasó a participar regularmente en la actividad de los Parlamentos de la Unión Africana y de la SADC, e igualmente ratificó los Protocolos de Libre Comercio en África y de la Comunidad de Desarrolllo de  África Austral.  

  

En la perspectiva de contribuir para la solución de cuestiones transversales de interés global, el país ratificó y se adhirió a varios instrumentos jurídicos relacionados con las alteraciones climáticas, nominalmente el Acuerdo de París y el Protocolo de Kyoto, así como la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal (protección de la capa de ozono). 

  

Ratificó y/o adhirió, también, entre otros, las Convenciones sobre Derechos Humanos, sobre Reducción de los casos de Apatridia, sobre el Estatuto de los Apátridas, sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, contra la Tortura y otras formas de Tratamientos Crueles, Deshumanos o Degradantes, Protocolo facultativo al Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos con vista a la abolición de la pena de muerte.  

  

Otros son el Protocolo sobre Derecho Humanitario (desarme), Protocolo II adicional a las Convenciones de Ginebra, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados no internacionales, y al Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología, mientras que, en el dominio de cultura, se sumó al  Protocolo sobre Patrimonio Cultural inmaterial. 

  

Uno de los sucesos de la diplomacia cultural angoleña fue la elevación del Centro Histórico de Mbanza Kongo a Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO, en Julio de 2017, durante la cuadragésima primera reunión de su Comisión de Patrimonio Mundial, realizada en Polonia. 

  

Acuerdos bilaterales 

  

En el cuadro bilateral, a lo largo de los 45 años, fueron celebrados acuerdos en diferentes dominios, entre los cuales se destacan los relativos a la Supresión y Facilitación de Visas con Sudáfrica, Guinea Bissau, Brasil, Cuba, China, España, Rusia, Suiza, Viet Nam, Corea del Sur, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Santo Tomé y Príncipe, Namibia, Côte d’Ivoire, Zambia, Guinea Ecuatorial, Cabo Verde, República del Congo y Mozambique. 

  

Para evitar la dupla tributación y prevenir el fraude y evasión fiscal, también se rubricaron acuerdos con algunos países, y los casos más recientes fueron con Portugal y los Emiratos Árabes Unidos. 

  

La historia de la diplomacia angoleña registra, también, acuerdos en el dominio de la Defensa, con Sudáfrica, Cabo Verde, Congo, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Namibia, Zambia, Zimbabue, Brasil, Cuba, Estados Unidos de América, China, Corea del Sur, Timor Este, Alemania, España, Francia, Italia, Portugal, Rusia y Serbia. 

  

En el dominio de Seguridad y Orden Público, existen acuerdos con Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Congo, Mozambique, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Côte d’Ivoire, Zambia, Zimbabue, Sudáfrica,  Guinea Bissau, Brasil, Cuba, China, Viet Nam, Corea del Sur, Timor Este, Francia, Holanda, Italia, Portugal y República Democrática del Congo. 

  

En materia de Justicia, existen acuerdos sobre Extradición, Transferencia de Personas Condenadas y Asistencia Jurídica con  Namibia, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Zambia, Brasil, Cuba, Estados Unidos de América, Alemania, Portugal, Rusia y China. 

  

Merece destacar que, con Francia y Rusia, están rubricados acuerdos sobre la Utilización del Sistema de Observación de la Tierra y el Uso del Espacio Exterior para Fines Pacíficos, respectivamente. 

  

Diplomacia económica 

  

En los tiempos que corren, la diplomacia económica es, sin dudas, una de las más importantes vertientes de la política externa angoleña, con vista al fomento de las relaciones comerciales a los niveles bilateral, regional y multilateral, promoción de la imagen del país en el exterior, la exportación de bienes y servicios y la captación de inversión extranjera directa. 

  

Entre 2018 y 2019, el Presidente de la República apostó en una agresiva y bien sucedida diplomacia económica, al efectuar visitas de Estado y de promoción y recaudación de inversiones a los Estados Unidos de América, República Popular de China, Federación Rusa, Japón, Alemania, Portugal, Francia, Italia, Sudáfrica, Ruanda, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. 

  

Esta ofensiva fue conjugada con participaciones en importantes foros económicos mundiales, como en Japón (TICAD), en China (Fórum China-África), Suiza (Fórum Económico Mundial Davos) y en Cote D’Ivoire (Cumbre Unión Africana-Unión Europea). 

  

Estuvo, también, en el Parlamento Europeo, en Bruselas (Bélgica), en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2018 y 2019, en las Cumbres Anuales de la Unión Africana y de la SADC y en la de la CPLP, en Cabo Verde, en 2018. 

  

Angola rubricó Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con Sudáfrica, Cabo Verde, Congo, Guinea Bissau, Mozambique, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Brasil, Cuba, EE.UU, Alemania, España, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda, Portugal, Rusia, Suiza, Emiratos Árabes Unidos, Israel y Qatar. 

  

Sudáfrica, República Democrática del Congo, Zambia, Argentina, Holanda, Portugal, Cabo Verde y Namibia son los países con quien Angola tiene acuerdos de Asistencia Aduanera. 

  

Guerra y Diplomacia 

  

La Batalla de Cuito Cuanavale es considerada el símbolo mayor de la resistencia angoleña contra el ejército del régimen del “apartheid”, que vigoraba en Sudáfrica, y su resultado fue decisivo, desde el punto de vista político-diplomático, en el conjunto de cambios ocurridos después en África Austral. 

  

Con efecto, las entonces Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (FAPLA, designación del ejército angoleño, hasta la creación de las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), en Octubre de 1991, en cumplimiento de los Acuerdos de Bicesse), apoyadas por fuerzas militares cubanas, derrotaron al ejército sudafricano, el 23 de Marzo de 1988, y, hoy, ese día es conmemorado como Feriado en todos los países miembros de la SADC. 

  

Los resultados de la Batalla de Cuito Cuanavale destruyeron el mito de la fingida superioridad e invencibilidad del régimen del “apartheid”, que se vio obligado a negociar, liberar a Nelson Mandela y aceptar la inevitable subida al poder de los representantes de la mayoría negra sudafricana. 

  

Desde el punto de vista diplomático, la victoria de la coligación del ejército angoleño con las fuerzas cubanas “forzó” a los representantes del “apartheid” a ceder y firmar los Acuerdos de Nueva York, bajo mediación de los Estados Unidos de América, en Diciembre de 1988, resultando en la Independencia de Namibia, democratización de la sociedad sudafricana y la paz en Angola. 

  

José Eduardo dos Santos, en la altura Presidente de la República, dijo, en Abril de 2010, en un Homenaje a los participantes del enfrentamiento militar, que “la batalla de Cuito Cuanavale tuvo una inequívoca repercusión en todo el continente y constituye una referencia incontornable en la afirmación de la identidad y dignidad de los pueblos africanos”. 

  

  

“Doctrina angola de resolución de conflictos”  

  

  

El especialista en Relaciones Internacionales Africanas, Mário Augusto, en su libro “Ls conflictos en África y la experiencia de Angola en su resolución”, reafirma que la paz, la estabilidad y el desarrollo son las prioridades estratégicas de la política externa angoleña, basadas en el respeto por la soberanía, igualdad e integridad territorial de los Estados y cooperación recíprocamente ventajosa. 

  

Resultado de la experiencia de guerra dolorosa, que aún hoy tienen graves repercusiones en la vida del país y de sus poblaciones, el antiguo Presidente de la República, José Eduardo dos Santos, definió las tres columnas de la hoy reconocida “Doctrina Angoleña de Resolución de Conflictos”. 

  

En la primera columna está definido que la regla de resolución de conflictos debe ser el diálogo y el debate franco y abierto, como forma de alcanzar consenso, respetando el esfuerzo que se debe desarrollar en defensa de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos de un determinado país. 

  

En la segunda, las cuestiones generadoras de conflicto no deben ser resueltas por vía del enfrentamiento violento, y sí a través de la concertación y negociación permanentes, que resulte en acuerdo que responda a las aspiraciones de las partes implicadas y respete superiores intereses nacionales, como la soberanía, unidad, integridad de la Nación y respeto por la dignidad humana. 

  

Una reconciliación sincera entre los ciudadanos, un perdón recíproco, un esfuerzo continuo de confianza, una aceptación mutua que conduzca a una pacificación de los espíritus y un sentimiento de mayor “cumplicidad nacional” conforman la tercera columna de la “Doctrina Angoleña de Resolución de Conflictos”.  

  

La referida doctrina forma parte de las positivas referencias, llevando a Angola a ser uno de los países más respetados de la diplomacia africana, mérito consolidado en 45 años, llevando a cabo una política diplomática de respeto mutuo y ventajas recíprocas, buena vecindad y aplicación de las normas de los tratados internacionales de que es parte o a los que se adhirió.  

  

De 1975 a 2002, Angola desarrolló innúmeras e intensas acciones diplomáticas, que resultaron en la firma de varios acuerdos y compromisos para la conquista de la paz, reconciliación nacional y estabilidad en algunos países africanos. 

  

  

“Dolor de cabeza” llamada Guinea Bissau 

  

  

Una de las “frustraciones” de la diplomacia angoleña, a lo largo de los 45 años de Independencia, es, sin dudas, la gestión del complejo problema que vive, hasta hoy, Guinea Bissau, país independiente desde el 24 de Septiembre de 1974 y con una historia muy trágica. 

  

De hecho, su historia ha sido marcada por golpes de Estado, ocurridos en 1980, 2003 y 2012, así como por revueltas militares, que provocaron la muerte de un presidente de la República, un candidato presidencial, tres Jefes de Estado Mayor y varias otras autoridades militares y civiles. 

  

 Guinea Bissau tiene problemas profundos que afectan buena parte de su clase política y militar. El aumento del tráfico de drogas en el país afecta no solo a las naciones vecinas, sino a toda la región, con consecuencias para la estabilidad y seguridad regionales. 

  

Por eso, en un esfuerzo de solidaridad bilateral, Angola se prontificó a prestar apoyo, en la reforma del sector de defensa y seguridad, pero falló, porque los militares de aquel país no aceptan ceder el poder que tienen en el país, de cierta forma “instrumentalizados” por políticos. 

  

De hecho, el intento protagonizado por Angola, con la Misión de Asistencia Técnica-militar de Angola (MISSANG), para una solución eminentemente bilateral, para la indispensable reforma del sector de Defensa y Seguridad, falló, con al consumación de un golpe de estado militar, ocurrido el día 12 de Abril de 2012. 

  

La MISSANG era resultado de un acuerdo de cooperación bilateral, firmado entre los gobiernos de los dos países, que incluía un programa de ayuda financiera al presupuesto de Guinea Bissau y un protocolo de cooperación técnica-militar, para apoyar la reforma del sector de defensa y seguridad. 

  

Los Estados miembros de la CPLP, reunidos en Cumbre de Jefes de Estado, en Luanda, el 22 de Julio de 2010, y tras intensas consultas con sus colaboradores de la CEDEAO, aprobaron un rutero para la implementación del programa de reformas del sector de defensa y seguridad. La solidaridad de la CPLP para con Guinea Bissau ha sido permanente y actuante. 

 

También no fue posible materializar el referido rutero, incluido en un Memorando de Entendimiento tripartito entre el Gobierno de Guinea Bissau, la CEDEAO y la CPLP, y la diplomacia angoleña pasó a un abordaje multilateral en el apoyo a la labor de estabilizar Guinea Bissau.  

 

Hoy, el abordaje multilateral de al siempre difícil e imprevisible   archivo Guinea Bissau es hecha por el mecanismo P-5, que envuelve a la ONU, a la Unión Africana, la CPLP, la CEDEAO y a la Unión Europea, a Angola, así como a todos los miembros de la CPLP y de la comunidad internacional, que desean ver aquel país respetando los principios de la convivencia democrática y las buenas prácticas de gobernación, con estabilidad y en desarrollo.  

  

  

Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) 

  

La CPLP, creada el 17 de Julio de 1996, en Lisboa, Portugal, une, hoy,  sus nueve Estados Miembros (Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Portugal, Santo Tomé y Príncipe y Timor Este) por lazos linguísticos y comparte los legados históricos y culturales, cimentados por una cooperación multifacética entre sí. 

  

Sustentada en lazos históricos y de fraternidad, la CPLP tiene como objetivos generales la concertación y cooperación política-diplomática entre sus Estados Miembros, así como la promoción y difusión de la Lengua Portuguesa. 

  

Angola, que asumirá la presidencia de la organización, en 2021, ha desempeñado un papel activo en la promoción y difusión de la Lengua Portuguesa, partiendo del reconocimiento de la responsabilidad de la CPLP en hacer de la lengua común un instrumento de proyección colectiva y una contribución para la inserción internacional de sus Estados Miembros y para el desarrollo económico, social y cultural de sus respectivos pueblos. 

  

  

Sin dudas, la CPLP es ta umbién una organización de carácter esencialmente cultural,  basada en la lengua común, que  tiene en la cultura uno de los ejes fundamentales de su acción. Ese factor también puede estimular y elevar la cooperación intra-comunitaria, con destaque para el tema de la actualidad: la mobilidad entre los Estados Miembros. 

  

Angola va a asumir la presidencia de la organización en 2021, con el dosier de la mobilidad entre los Estados Miembros en las prioridades. Debido a la pandemia de la Covid-19, el país no asumió la presidencia de la CPLP este año. 

  

Es importante recordar que la CPLP no es un espacio de integración económica, social y política, hasta porque cada uno de sus Estados Miembros está ya inserido en zonas de integración en África, en Europa, en América y en Asia. 

  

La diplomacia angoleña continúa defendiendo la afirmación de la CPLP como un espacio de concertación política y de acciones de solidaridad, de promoción de la cooperación económica, científica y técnica y del intercambio cultural y deportivo y de profundización del conocimiento recíproco de los respectivos pueblos. 

  

Comisión del Golfo de Guinea 

  

El país alberga la sede de la Comisión del Golfo de Guinea, organización cuya creación resulta de un Tratado firmado en Libreville (capital de Gabón), el día 3 de Julio de 2001, por Angola, Congo, Gabón, Nigeria y Santo Tomé y Príncipe. En 2008, se juntó a la organización Camerún, República Democrática del Congo y Guinea Ecuatorial. 

 

La organización tiene como desafío principal mantener el Golfo de Guinea como una zona de paz, estabilidad y de concertación y cooperación, valorizando sus inmensos recursos y transformarlos en factores de desarrollo económico y de promoción del bienestar y progreso social de los pueblos de la región. 

  

Líderes de la región se mostraron alineados en trabajar en un espíritu de inter-ayuda, solidaridad recíproca y complementariedad, para tornar el Golfo de Guinea en una zona de paz y seguridad en el Atlántico Sur, así como contribuir para la promoción del comercio internacional. 

  

En Angola, está instalado un centro de comunicaciones, en el marco del trabajo conjunto de los países de la región del Golfo de Guinea, en el combate a la piratería, pesca y a la inmigración ilegal y para mantener la seguridad en la región. 

  

Hechos relevantes antes de lIndependencia 

  

  

Antes de la Independencia Nacional, ocurieron acciones diplomáticas que contribuyeron para confirmar la determinación de los angoleños en libertarse del yugo colonial. 

  

Entre las acciones desarrolladas por nacionalistas angoleños, en los más variados corredores de la diplomacia mundial, una referencia especial a la audiencia concedida por el Papa Paulo VI, el día 1ro de Julio de 1970, a tres líderes de movimientos de liberación de las entonces colonias portuguesas en África, al margen de la Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de las Colonias Portuguesas, ocurrida días antes del encuentro, entre 27 y 29 de Junio. 

  

Fueron recibidos Amílcar Cabral, del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), Agostinho Neto, del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), y Marcelino dos Santos, uno de los elementos de la “troika” que dirigía al Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), tras la  firma de su fundador, Eduardo Mondlane, en 1969, en Dar es Salam (República Unida de Tanzania). 

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El acontecimiento minó las ya, en la altura, conturbadas relaciones diplomáticas entre Portugal y la Santa Sede. A título de ejemplo, las autoridades portuguesas, en la época, cortaron la referencia al derecho de autodeterminación dos pueblos de la encíclica “Pacem in Terris”del Papa João XXIII. 

  

Según relatos de aquel tiempo, otro acontecimiento marcó por la negativa, en la perspectiva del gobierno portugués, su relación con el Vaticano. Fue la comunicación del cardenal Agostino Casaroli al embajador de Portugal junto de la Santa Sede, Eduardo Brazão, el 10 de Marzo de 1970, de que sería nominado el primer obispo negro en una colonia portuguesa, Don Eduardo André Muaca, para obispo auxiliar de la Diócesis de Luanda.  

  

La presidente de la Asociación Italiana de los Amigos de la “PrésenceAfricaine”, la periodista Marcella Glisenti, fue la principal organizadora del encuentro entre los tres líderes independentistas africanos y Paulo VI, preparado “meticulosa y secretamente, para iludir la vigilancia de la policía política portuguesa”.  

  

La preparación del encuentro envolvió, también, al arzobispo de Conakri, Raymond Marie Tchidimbo, que consideró la consumación de la audiencia como una “ocasión única” para el reconocimiento, por la Iglesia Católica, “de los justos derechos a la dignidad y a la autodeterminación de los pueblos africanos”. 

  

Detalle importante y de relevancia diplomática: a la audiencia privada del Papa a los tres líderes africanos, acompañados por Marcella Glisenti, aconteció en la Sala de los Paramentos, donde eran formalmente recibidos los embajadores extranjeros. 

  

No es del dominio público algún registro fotográfico o escrito de la reunión, pero se sabe que el Papa recomendó a los dirigentes africanos el uso de medios pacíficos para alcanzar sus fines, distribuyó a cada uno ejemplares de la encíclica “Populorum Progressio” (1967) y se  despidió diciendo a Amílcar Cabral: “Yo rezo por ustedes!”.  

  

La revista católica “Informations Catholiques Internationales” llama para título otra frase atribuida al Papa Paulo VI: “La Iglesia está del lado de los países que sufren”. 

  

Veinte y cinco años después del encuentro, Marcelino dos Santos recordó, en una entrevista al periódico portugués “Expresso”, en Julio de 1995, que los tres dirigentes africanos declararon al Papa Paulo VI que luchaban por la paz, contra el régimen colonial y fascista, y exhortaron a Su Santidad que defendese junto de Portugal el derecho de las colonias portuguesas a la Independencia. 

  

Una referencia a la figura de António Manuel Nvunda, conocido por “Negrita”, hoy considerado precursor de la moderna diplomacia angoleña, que se hizo notable, en el Siglo XV (1604-1608), como emisario/embajador del Reino del Kongo junto del Vaticano. 

  

Después de la llegada de los portugueses, el Reino del Kongo se convirtió al cristianismo y fue en ese contexto que el príncipe António Manuel Nvunda fue enviado a Roma como embajador, por Don Álvaro II, Rey de Portugal, para establecer relaciones con la Santa Sede. 


La historia registra Nsaku Ne Vunda (nombre de bautismo de António Manuel Nvunda) como el primer embajador del antiguo Reino del Kongo junto de la Santa Sede, hecho reconocido por el Papa emérito Bento XVI, en 2007, en una audiencia pública en la plaza de  São Pedro, en la Ciudad del Vaticano. 

Oriundo de Mbanza Kongo, capital del antiguo Reino del Kongo, Nsaku Ne Vunda llegó a Roma el día 3 de Enero de 1608, después de cuatro años de viaje, con la salud bastante debilitada, después de un viaje muy largo y extremamente difícil, se enfermó gravemente.  

Instalado en el Vaticano, recibió toda la asistencia posible, pero falleció en la noche entre 5 y 6 de Enero del mismo año, a pesar del empeño personal del Papa Paulo V, que hasta recurrió a su médico, para atender el visitante.  

Las relaciones diplomáticas entre Angola y el Vaticano fueron instituidas el 8 de Julio de 1997, con la nominación del primer embajador no residente junto de la Santa Sede, Domingos Quiosa, acreditado el día 7 de Febrero de 1998, y, el 13 de Septiembre de 2019, los dos Estados rubricaron un Acuerdo-Cuadro, que reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia Católica en Angola. 

  

La faceta de Agostinho Neto como diplomático 

  

Agostinho Neto, el fundador de la Nación angoleña, es reconocido como un político, poeta y estadista de prestigio nacional, regional e internacional, cuya trayectoria y protagonismo están caracterizados por acciones políticas diplomáticas consideradas determinantes para el alcance de la Independencia Nacional y, también, a favor de la liberación de otros pueblos, particularmente en la región de África Austral.  

  

En Agosto de 1978, en un encuentro con embajadores angoleños, Agostinho Neto defendió que “No tiene sentido, no es completa la idea de alcanzar la libertad económica y social, sin dar una contribución positiva para la liberación política de los otros pueblos. Sería contradictorio, sería traicionar el interés de las clases trabajadoras del mundo remetirnos a la posición de egoísmo o nacionalismo estrecho”. 

  

La intensa actividad diplomática de Agostinho Neto evitó que la lucha del pueblo angoleño fuera aislada, y el reconocimiento de Angola en todo el mundo fue aconteciendo, a pesar de las barreras levantadas por intereses geo-políticos y estratégicos, derivados de la “guerra fría”, generada por los bloques mundiales capitalismo/imperialismo y socialismo/comunismo. 

  

Las citaciones “Angola es y será, por voluntad propia, trinchera firme de la revolución en África” y “En Namibia, en Zimbabue y en África del Sur está la continuación de nuestra lucha” traducen claramente la “visión de diplomacia pragmática” de Agostinho Neto, como definió el especialista de Relaciones Internacionales, Belarmino Van-Dúnem. 

  

Y, a lo largo de los 45 años de Independencia, el papel de Angola fue crucial para el fin del régimen racista del “apartheid”, en Sudáfrica, y en el alcance de las Independencias de Zimbabue, el 18 de Abril de  1980, y de Namibia, el 21 de Marzo de 1990.  

  

Belarmino Van-Dúnem refiere que, en la década del 90, la coyuntura política en las relaciones internacionales cambia con el fin del conflicto Este-Oeste, comenzando una nueva era que transforma Angola en un país “pivot” de la paz y de la estabilidad en todo el continente africano.

  

El enfoque de Angola debe continuar como una práctica de una diplomacia actuante y atenta, que trabaje en garantía de la estabilidad política, consolidación de la paz, seguridad del país y de sus ciudadanos, promoción del desarrollo sustentable y diversificado, así como el combate a las desigualdades e injusticias en el mundo. 

  

En fin, el país ha sido un importante factor de paz y estabilidad regional y debe continuar contribuyendo, a nivel de las sub-regiones a que pertenece, de la Unión Africana y de las Naciones Unidas, para la preservación y restablecimiento de la paz, de la estabilidad y de la seguridad universales.